El cuerpo ya sabe cómo curarse. La homeopatía, en su planteamiento más puro, dice: «Mi trabajo no es curarte. Es darte la señal precisa para que recuerdes cómo hacerlo y elimines el bloqueo que te lo impedía».
Por eso, dentro de su propio marco, sí puede abordar condiciones que la medicina convencional a menudo solo maneja sintomáticamente o con intervenciones estructurales agresivas. Porque su objetivo no es combatir la enfermedad directamente, sino restaurar las condiciones internas (el equilibrio de la fuerza vital) para que la enfermedad deje de tener un terreno donde expresarse.
Es una visión ecológica de la salud: no se lucha contra la maleza arrancándola, sino que se nutre y equilibra el jardín para que ella no pueda prosperar. «El terreno lo es todo los microorganismos son nada»

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